Sabemos lo que significa una cirugía ocular, sea la que sea, desde dolencias benignas y comunitarias, como la cirugía de catarata o la refractiva, hasta cirugías urgentes o de alta complejidad, que pueden implicar tratamientos sobre la retina y la córnea. Implican un proceso de preocupación y angustia inherente a cualquier intervención sobre el ojo. Es un gran error no someterse a la cirugía oftalmológica sin una sedación.
Otros procedimientos como inyecciones intraoculares, cirugía oculoplàstica o los que involucran pacientes pediátricos, también requieren sedaciones adecuadas, que permitan que el oftalmólogo trabaje con precisión y tranquilidad, y el paciente evite el dolor, movimientos peligrosos y la ansiedad generada por la intervención ocular.
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